Blog · 22 de octubre de 2026
En Oaxaca el café se entiende por sus alturas. De la ciudad a la sierra, y de la sierra al mar, cada escalón del paisaje deja algo en la taza. Esto es lo que hace distinto al café que buscamos para nuestra Selección.
En las montañas el clima es más fresco y el fruto del café tarda más en madurar. Ese tiempo extra le da al grano más densidad y sabor. Un estudio del CATIE con cafetales de Centroamérica encontró que la altitud es el factor que más influye en la calidad: en el tamaño y peso del grano, y en su aroma, cuerpo, acidez y sabor.
El café de las cooperativas de Oaxaca y Chiapas suele crecer bajo árboles, no a pleno sol. El mismo estudio encontró que la sombra da granos más grandes y pesados y con menos defectos, y que la sombra junto con una buena nutrición del suelo ayuda incluso a los cafetales más bajos. Además, el bosque protege el agua y el suelo y es refugio de aves y mariposas.
En la Sierra Sur de Oaxaca, en la región de Pluma Hidalgo, el café se cultiva alrededor de los 1,200 metros, en bosque de niebla, en laderas que miran al mar. El aire húmedo del Pacífico sube por la montaña y se convierte en neblina y lluvia. Los productores de la zona dicen que esa brisa y ese clima son parte del sabor suave y afrutado de su café.
Detrás de cada taza hay familias campesinas e indígenas que trabajan parcelas pequeñas y se organizan en cooperativas para procesar y vender juntas. Por eso presentamos cada café con su propia marca, su región y su historia.
Muy pronto podrás encontrar nuestra Selección en Amazon México.
Fuentes: CATIE, efecto de la altitud, la sombra y la fertilización en la calidad del café · México Desconocido, el café Pluma de Oaxaca